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La banda santafesina recala en la Ciudad de Buenos Aires para versionar en la Sala Caras y Caretas el álbum que el trío de Gustavo Cerati & Cía. grabó en 1996.

Los rosarinos de Música para volar llegan nuevamente a la Ciudad de Buenos Aires para presentar una reedición de su primer espectáculo, donde interpretarán las canciones del disco Unplugged que Soda Stereo grabó en 1996 como “Comfort y Musica para volar”, para la cadena MTV, con los arreglos de cuerdas originales.

La cita será el viernes 21 de julio en la Sala Caras y Caretas, ubicada en Sarmiento 2037, en pleno Centro porteño. Las entradas anticipadas se pueden adquirir en la boletería del teatro o por sistema Tuentrada.com.

El grupo está compuesto por José Matteucci en voz y batería, Alexis Thompson en guitarras, Julieta Sciasci en bajo y Bruno Moreno en piano. En este concierto se sumarán como invitados  el violinista Ignacio Quiroz, el cellista Paolo Ferrara y convidados especiales.

Desde sus primeros días, Música para Volar tuvo la particularidad de presentar contenidos visuales en proyecciones multiplataforma en sus shows, que completan el clima emocional de cada canción. En este caso, los temas se combinarán con imágenes de la filmografía de Stanley Kubrick, el director de “La naranja mecánica”, entre otras películas.

 Música para Volar  comenzó su camino 2012 para producir un espectáculo temático en el cual tocaron el disco “Comfort y música para volar”. El grupo recorrió diversos escenarios de la Argentina y también presentaron el homenaje sinfonico a Gustavo Cerati  “Cerati Sinfónico”, un recital con un ensamble de 50 músicos.

Antes de presentarse en Caras y Caretas, José Matteucci, baterista y cantante de Música para Volar, dialogó con Crónicas y versiones.

– ¿Por qué decidieron reeditar el primer espectáculo?

– Tocar las canciones que integran el disco Comfort y música para volar es un inmenso placer, y justamente fue la razón por la cual nos reunimos como banda en 2012. Luego de armar ese primer espectáculo conceptual, que incluía edición de video y cierta propuesta escénica, fuimos desarrollando otras ideas sobre composiciones de Gustavo Cerati y armamos el Homenaje Sinfónico, con arreglos para orquesta sinfónica y coro polifónico y un equipo técnico estable que creció, sumando sonidista, iluminador, un realizador audiovisual encargado de las proyecciones en vivo y el montaje del escenario en sí. Con todo lo que aprendimos y crecimos en esa experiencia, que incluyó una gira nacional que todavía no finalizamos, decidimos volver a nuestros orígenes y compartir este disco, con sus arreglos de cuerdas y el itinerario  visual basado en la filmografía de Stanley Kubrick, en escenarios de todo el país.

– ¿Qué cambios tiene con respecto al original que presentaron hace cinco años?

– Fuimos mejorando cada detalle de la propuesta, trabajando sobre el diálogo implícito que se puede generar entre los climas emocionales de las canciones y las secuencias de diferentes películas de Kubrick. Para la segunda edición volvimos a hacer totalmente el trabajo de sincronización, con nuevas ideas que fueron surgiendo, sumamos escenas que no aparecían en la versión original, y le sumamos a eso la participación del iluminador, que va acompañando los momentos del espectáculo con un planteo específico.  Además, sumamos algún que otro “bonus track” a la lista de temas.

– ¿Qué los cautivó más de ese Unplugged de Soda?

– Seguramente cada integrante del grupo tendrá una respuesta diferente para esta pregunta, pero en mi caso diría que el audio que se encontró, combinando la sonoridad de las cuerdas con samplers, sonidos sintetizados y guitarras eléctricas, además del bajo, la batería y los teclados; cómo lograron darle una identidad sonora al disco que permite meterse en cada canción, eso me maravilla. Y cantarlo es un placer, un viaje hacia lo profundo cada vez que tenemos la oportunidad de hacerlo, a la vez que un gran desafío.

– ¿Cuáles son los planes futuros de la banda?

– Actualmente estamos muy abocados a los espectáculos que estamos haciendo, porque la gira nacional del Sinfónico implica ponernos en contacto con orquestas, músicos y coros de diversas provincias para montar el espectáculo, con horas de ensayo y preparación cada día. Lo estamos disfrutando mucho y queremos hacerlo de la mejor manera. En el futuro, seguramente seguiremos tocando y compartiendo la música que nos emociona con colegas y el público, generando espectáculos donde la música sea protagonista y en función de ella nos dejemos llevar, tanto abajo como arriba del escenario. Personalmente, creo que ese es el camino de MPV.

– Por último, ¿cómo creen que se valora hoy la música de Soda y de Cerati en Argentina y el resto de América latina?

– Creo que siempre se valoró mucho, ya que estamos hablando de un grupo y un músico que no tienen prácticamente parangón en cuanto a popularidad en Latinoamérica. Sin embargo, es impresionante cómo cada vez se le da más respeto, y vemos que hay nuevas generaciones que descubren esta música, así como nuevos oyentes que hoy reinterpretan la obra y hacen lecturas profundas. Siento que hay un goce estético renovado y muy extendido socialmente con las canciones de Gustavo Cerati, y eso es un maravilloso fenómeno, por la calidad de su obra.

La banda en vivo: 

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