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Por Edgardo Solano

Desde su mirada psicoanalítica, Fabio Lacolla analiza en su libro distintos conflictos de los grupos, como el dinero, los fans, el éxito, las groupies y la Tragedia de Cromañón.

En “Estar en banda. Psicología del mundo del rock”, Fabio Lacolla recuesta a los músicos y su entorno en el diván para abordar distintas cuestiones propias de este mundillo, analizadas por el propio autor del libro y también contadas por los propios protagonistas en una docena de entrevistas.

El autor, a partir de haber tenido de pacientes a músicos y a bandas enteras, y también de su propia experiencia desde adentro por ser parte de muchos grupos, comienza preguntando los motivos por los que los rockeros acuden a un psicólogo y también en procura de qué toman esta determinación.

Las consultas descriptas, en algunos casos perdonando nombres propios, suelen por conflictos internos o provocados por el afuera, por alguna tragedia que atravesó la banda y también para tener una disolución lo más pacífica posible, entre otros factores.

Este trabajo que plantea con sus pacientes comienza en el consultorio, pero luego completa sus “cuatro patas” con lo que acontece en la sala de ensayo, en el vivo arriba de los escenarios y en las giras, que no siempre son tan felices y gratas como parece.

En las páginas de “Estar en banda” se alude al perfil del músicos de rock y la mirada, muchas veces distorsionada, que se tiene de ellos. En este sentido, también habla de las poses y clichés de los rockeros, que poco tiene que ver a veces con una vida cotidiana más apacible y cercana a los placeres pequeño burgueses.

El autor despliega una lúcida mirada sobre el “reviente” y los mitos que circulan a respecto, en especial desde el público que suele confundir persona y personaje, con la colaboración de los propios músicos para atizar el fuego de personajes cercanos al “Pomelo”, de Diego Capusotto.

También se mete en un tema del dinero en las bandas, en especial cuando escasea o brilla por su ausencia, con los inconvenientes que acarrea. Aunque también la distribución de la abundancia monetaria acarrea sus conflictos.

El éxito, tanto el conseguido como el añorado, es otro de los temas que se transitan en el libro, describiendo lo que es “llegar” para muchos músicos, el temor que puede generar este ascenso y hasta los boicoteares de su propia suerte artística.

La relación con el público es otro de los temas redundantes, que tiene diferentes enfoques entre los consultados a respecto, que también dan cuanta de cierta “crueldad” que ejercen los seguidores para con sus bandas favoritas.

Además, se da cuenta de cómo tallan en una banda los roles que ejercen los productores artísticos y los mánagers, en algunos casos como si se trataran de relaciones paternales y maternales. En este juego de relaciones, Lacolla aporta una lúcida mirada sobre tener amigos dentro de una banda, que pueden facilitar las cosas en principio, pero complicarlas después.

Las groupies, tal como en la jerga se conoce a las chichas que codician a los músicos, la prensa, los dueños de los boliches y otros actores cercanos a una banda son víctimas de análisis.

El autor recorre pequeñas y grandes tramas que deben surfear las bandas, como los cambios estilísticos, los berrinches por un arreglo, las partida o la expulsión de algún integrante y hasta la disolución de una banda, con los eventuales regresos.

Los entrevistas tiene algunas preguntas en común y en particular todos son interrogados sobre cómo vivieron la Tragedia de Cromañón, que le costó la vida a casi 200 personas en un recital de Callejeros.

Ante esta requisitoria, es muy rico escuchar pareceres sobre ese hecho que cambio el rumbo de la escena del rock argentino. La pena y la tristeza es un denominador común entre los consultados, aunque las miradas sobre las responsabilidades y culpabilidades tienen un criterio dispar.

Lacolla entrevistó al Hernán “Cabra” de Vega, de Las Manos de Filippi, que responde su lucidez habitual, con su mirada crítica del negocio y contando los pormenores de una banda que lleva un cuarto de siglo en la independencia a rajatabla.

También dieron su testimonio ante el rec del autor Juanchi Baleiron de Los Pericos, Daniel Melingo, Manuel Moretti de Estelares, Miguel Zavaleta, Walas de Massacre, Guillermo Novellis de La Mosca, Lula Bertoldi de Eruca Sativa, Andrea Álvarez, el ex Árbol Edu Schmidt y Martín Martínes de Ojos Locos. Mientras que en una entrevista doble a padre e hijo, dijeron lo suyo Miguel Botafogo, Andy Vilanova, de Carajo.

A pesar de que ninguno de ellos pertenece a la clase alta del rock argentino, todos son músicos de gran calibre y dieron su versión de muchas cuestiones propias de la interna de una banda, la relación con el público y su forma de componer, entre otros ítems.

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El autor

Fabio Lacolla nació en Buenos Aires, en el barrio de Parque Chacabuco. Es psicólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires, músico, ensayista y productor de contenidos psicológicos para radio y televisión. Especialista en atender grupos de rock y artistas en general.

Ejerce la psicología clínica en su consultorio del barrio de Caballito. Docente de la U.B.A. en la Cátedra Teoría y Técnica de Grupos II e investigador invitado en DePaul University, de la ciudad de Chicago.

Como músico, y bajo el seudónimo de Dr. Poroto, editó “Trapos al sol”. Compuso la música de dos largometrajes; de la miniserie “La viuda de Rafael” y del documental “Los últimos testigos”. Ganó tres bienales de arte en los rubros de música, literatura y programa de radio.

Como escritor tiene publicado “El zapping dramático y otras salas”, “El libro del éxito” y “Amores Tóxicos”. 

 

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