Share Button

Por Edgardo Solano

Se estrena comercialmente este documental de Franca González sobre esta pequeña población del norte de La Pampa que dejó de existir hace más de un siglo.

“Miró. Las huellas del olvido”, un largometraje documental de Franca González, reconstruye la historia de ese pueblo perdido y olvidado, que supo existir entre fines del Siglo XIX y principios de la centuria siguiente en el norte de La Pampa, cerca de la frontera con Córdoba.

En ese lugar el suelo hoy está recubierto por extensas plantaciones de soja y apenas queda en pie lo que fue la estación ferroviaria, del viejo Ferrocarril del Oeste, e incluso el nombre del pueblo está casi borrado de la memoria colectiva.

Ese pueblo, que iba creciendo lentamente, se fue poblando mayormente por inmigrantes piamonteses,  llegados desde el norte de Italia para toparse con las recurrentes sequias y con un suelo hostil para los cultivos. Estos recién llegados compartirán la vasta llanura con algunos integrantes de los pueblos puelche y tehuelche, que aún moraban en esa zona.

Sin perder su geografía de pequeño pueblo de aquellos días, Mariano Miró supo tener un almacén de ramos generales y un pequeño restorán, entre otros comercios, mientras crecía la cantidad de pasajeros que abordaban el tren que conectaba ese pequeño páramo con Buenos Aires.

La vida de este pueblo se cortó abruptamente en 1912, cuando el propietario  de las tierras dejó de arrendarles los campos a los colonos piamonteses, incluso expulsándolos bajo amenazas. Las casas de esos pobladores fueron demolidas y todo quedó convertido en tierra arrasada.

Casi un siglo después la desaparición de Miró, hace cuatro años, unos alumnos de una escuela rural descubrieron que algo brillaba en la inmensidad de la llanura y luego supieron que se trataba de miles de fragmentos desparramados y removidos por el arado.

A partir de ese hallazgo inesperado, comienza una búsqueda arqueológica a través de excavaciones, desenterrando fragmentos de distintas piezas, algunas que incluso llegaron a reconstruir algún objeto original.

A un siglo de que Mariano Miró haya comenzado a quedar en el olvido, la lente de la directora pampeana hace un lúcido enfoque en el pasado de ese pueblo y una reconstrucción de su cotidianeidad.

En las escenas del documental de Franca González, que tiene su estreno comercial, también se investiga en los registros que dan cuenta de los pobladores que tuvo ese extinto pueblo de la llanura pampeana y desempolva viejas fotografías familiares.

También en esta reconstrucción histórica  dan su testimonio algunos de los descendientes de los originales pobladores de Miró, que hurgan en su memoria para aportar algunos datos de las costumbres del pueblo.

Los habitantes de Miró en su forzada partida, fundaron pueblos nuevos, como Alta Italia, el nombre que tenía el almacén de ramos generales de Miró. Parte de ese nuevo pueblo fundado se llamó después Hilario Lagos.

Este documental transitó festivales y en el cuarto Festival Nacional de Cine de General Pico fue elegido como el Mejor largometraje argentino.  También ganó las categorías “Desarrollo” y “Ayuda a la Co-producción” del Programa Ibermedia y el Fondo Mecenazgo de la Ciudad de Buenos, entre otros logros.

“A mediados de 2014 leí en un periódico que en el norte de La Pampa habían encontrado un pueblo entero tapado por la soja. El sitio del hallazgo quedaba muy cerca del lugar donde nací. Lo que más me impresionó al investigar la historia de Mariano Miró, fue que la gente de la región le restara importancia al descubrimiento o, directamente, no estuviera al tanto de que ese pueblo hubiera existido. Fue esa falta de interés, de memoria, de vestigios, lo que me llevó a pensar en la realización de este film”, asegura la realizadora.

El tráiler:

La directora

Franca González nació en General Pico en 1968. Estudió Artes en la Universidad de Buenos Aires y orientó su formación al cine documental perfeccionándose con guionistas y realizadores como Jorge Goldenberg (Argentina), Isabel Flauvel (Francia), Lola Salvador y Carmen Cobos (España).

Fue becaria del Fondo Nacional de las Artes (2000 y 2002), del Conseil des Arts et des Lettres du Québec y de Secretaría de Cultura de la Nación (2006/07) y del Programa de Investigación del Gobierno de Canadá (2007 y 2011). En todos los casos, las becas estuvieron orientadas a la formación y realización en cine documental de autor.

En 2006 dirigió “Atrás de la vía”, filmada en su pueblo natal junto a su abuela, una mujer que se quedó sola en una casa inmensa, poblada de recuerdos.

En 2010 llegó el largometraje “Liniers, el trazo simple de las cosas”. Produjo y dirigió el largometraje “Al fin del mundo”,  en 2014, sobre un puñado de personas que sobreviven a un aislamiento helado y ventoso en el corazón de Tierra del Fuego.

En paralelo, realizó el documental “TOTEM”, de 2013, filmado en una reserva kwakiutl al norte de la isla de Vancouver, cerca del Golfo de Alaska

 

Share Button