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Por Edgardo Solano
Esta creación colectiva dirigida por Adrián Canale y protagonizada por Cecilia Meijide, Marina Fantini e Irene Goldszer vuelve a las tablas en su tercera temporada en el Teatro El Estepario.

An+¡s2311 029“Anís”, con la dirección de Adrián Canale, vuelve a escena con su tercera temporada los domingos a las 17,30 en el porteño Teatro El Estepario, ubicado en Medrano 484 del barrio de Almagro.

Cecilia Meijide, Marina Fantini e Irene Goldszer, las protagonistas de la puesta, pisan las tablas en un espacio atemporal y mágico que podría ser la memoria y los recuerdos. Ellas mujeres son niñas, son sus madres y abuelas, tías, abuelos, padres, hermanos y compañeros de colegio.

“Nos juntamos nosotras solas hace dos años sin tener nada en concreto y sin consignas de trabajo. Iba surgiendo material y lo laburamos casi un año. Empezaron a aparecer estos materiales de los recuerdos de la infancia, muchos de ellos autobiográficos”, señala Marina Fantini sobre las génesis de la obra a Crónicas y versiones.

Las tres actrices coincidieron en trabajos anteriores y esta construcción colectiva que las volvió a reunir, se completó con la llegada del director de la puesta. “Adrián Canale enseguida se copó y le fuimos mostrando lo que iba apareciendo. Él fue armando la puesta en escena y la poética que fue tomando la obra, con cosas reales de nuestra infancia, aunque no sólo se trata de contar nuestras vidas. Así fue el proceso, fluyó de esa manera”, agrega la actriz.

An+¡s2311 116La estructura de esta composición parece circular, a pesar de esto, y de que termina donde comienza pues el sujeto lírico vuelve al momento temporal y emocional del que partió, la meta es el camino. La meta no es precisamente el principio, pues el hecho de volver a recorrer ese camino de la memoria de alguna manera modificó los sucesos que allí existían y que han sido recuperados por las actrices.

“La obra es para adultos, tiene mucha resonancia por lo que te haya pasando y por las vivencias de tu infancia. Tiene una cosa más coreográfica, funciona como el mudo de los recuerdos, arranca desordenado y después se va a armando el relato que es medio onírico. Vamos cambiando los personajes y se repiten un mismo recuerdo pero interpretado por otra de nosotras, ya no se sabe a quien le pertenece cada recuerdo”, agrega sobre lo que se verá en escena

Precisamente el título de la obra remite al pasado y un sabor ya poco frecuente, al que igual que el anís “8 hermanos”, que ya pocos suelen consumir. Precisamente, una botella de esta bebida junto con un teléfono, un cuatro y algunos pocos objetos más completan la escenografía pensada por Laura Poletti, que colaboran con el clima onírico que quiere transmitir la puesta.

Las tres actrices entran en escena y salen corriendo de las tablas, gritan, ríen, se pegan, traen cosas, las tiran, las desordenan y las ordenan en un espacio estallado de cosas rotas. Las tres intérpretes reconocen que son efímeras y poder representar esos recuerdos, es la única forma humana de sentirse inmortales.

“Tiene que ver con la historia familiar, hay una mirada del niño en todos los recuerdos, funciona como catarsis aunque no es un psicodrama. Es mirada que cambia cundo te toca ir a votar a tu escuela primaria y patio no están grande como lo recordabas”, cierra, con lucidez, Marina Fantini como esos recuerdos se topan, a veces, con una baño de realidad.

 

 

 

 

 

 

 

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