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Por Edgardo Solano

Cerca de la separación de la banda, los Fab Four se treparon a los techos el 30 de enero de 1969 para tocar un puñado de nuevas canciones durante 42 minutos.

Sin preverlo y con el grupo metido en una crisis que desembocaría en su separación, Los Beatles dieron su último concierto en público durante el mediodía del 30 de enero de 1969, hace medio siglo, en la terraza del edificio de Apple, la discográfica de la banda.

Este show, casi impensado, tuvo lugar en medio de las sesiones del disco “Let it be” y de la filmación del documental homónimo, ante la mirada de los atónitos transeúntes del bonito barrio Mayfair.

Esos eventuales testigos que, de pura casualidad, caminaron en el momento justo y en el momento indicado por alrededores del edificio del N°3 de Saville Row vivieron 42 minutos históricos para escuchar un puñado de canciones inéditas del grupo que supo ser más popular que Jesús, según lo dijo el propio Lennon.

Los Beatles, en formato de quinteto con el agregado del notable tecladista Billy Preston, tocaron cinco canciones: “Get Back” (tres veces), “Dont Let Me Down” (dos veces), “I’ve Got A Feeling” (dos veces), “One After 909” y “Dig A Pony”.

En esa presentación no sonó ninguno de sus viejos hits y esas canciones se escucharon por primera y última vez en vivo interpretadas por los cuatro integrantes del grupo de Liverpool.

En la mítica terraza estuvieron a salvo de la vista de los transeúntes. De todos modos, algunos se treparon a los techos para poderlos ver y sacarse la duda sobre que eran realmente ellos los que estaban allí arriba.

John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, abrigados para combatir el frío del invierno londinense y con los dedos ateridos, disimularon durante el convierto el mal clima reinante en la banda y hasta cruzaron algunas miradas cómplices, como si fueran los viejos tiempos.

Al margen de los músicos, en la azotea también estaban sus colaboradores y un equipo de filmación, que los seguía a sol y a sombrea desde hacía casi un mes en la producción del  documental.

El concierto pudo ser más extenso de no ser por las quejas de un comerciante de lana del inmueble aledaño, que tildó la show de “vergüenza absoluta” y exigió el fin de “este maldito ruido”.

Ante estas quejas y el desorden del tránsito, la policía suspendió la actuación y mandó a Los Beatles con la música a otra parte.

Ante la demanda policial de cortar el sonido, John le habló desde lejos al micrófono: “Les quiero dar las gracias en nombre de la banda y espero que hayamos pasado la audición”.

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“Si me decepcionó la policía con algo, fue el que no nos arrestara. Hubiera sido genial terminar el concierto en la azotea con un titular ‘Beatles acaban concierto en la cárcel”, comentaría luego Ringo Starr, con su habitual sentido del humor, sobre el final inesperado del recital.

La previa de ese recital no fue nada fácil y hasta George y Ringo estuvieron a punto de no subir a la terraza. Los tensos ensayos fueron en los estudios Twickenham, donde se grabó “Let it be”, un lugar extraño para ellos, luego de haber trabajado por años en Abbey Road.

Los Fab Four hacía tres años que no tocaban en vivo antes de subir a la azotea y habían perdido algo de ese trabajo colectivo y fuerza que mostraban en sus actuaciones en directo, al estar refugiado en los estudios de grabación.

Este icónico concierto fue homenajeado por muchos artistas que treparon a los techos para hacer sus canciones en terrazas de distintos puntos del globo. Incluso, ese show fue parodiado por “Los Simpsons”, en la despedida de Los Borbotones.

Los Beatles ya habían pasado por todas. La habían remado en sus inicios, incluyendo su incursión en Hamburgo, y un día saltaron a la fama en la vorágine de giras y actuaciones de la Beatlemanía.

Este trajín los llevó a dejar los escenarios a experimentar en los estudios de grabación, logrando discos inigualables como el “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y “Álbum Blanco”, mientras las internas crecían y todos los caminos conducían a la separación del grupo.

Con el disco y documental planeado, se intentó revivir el espíritu de otros tiempos y salvar a la banda de una separación que ya estaba a la vuelta de la esquina, en medio de las irreconciliables internas del grupo,  en especial las que se daban entre Paul y John.

Además, George desde hacía tiempo que no era sólo el menor del grupo y ya era un compositor maduro y con la personalidad suficiente para plantarse a los dos líderes de la banda. Ringo también se animó a alzar la voz.

El 8 de mayo de 1969 se lanzó el álbum “Let It Be”, con producción final de Phil Spector, luego de una caótica grabación. Mientras que “Abbey Road”, que fue registrado con anterioridad, se publicó en 1970.

Esos fueron los dos últimos discos de Los Beatles, hasta que poco después Paul anunció la separación, que tuvo luego largos tironeos legales, hasta que promediando los ´70 las aguas se fueron calmando, aunque sin ninguna posibilidad de un retorno.

 

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