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El escritor y periodista uruguayo, uno de los más destacados autores de su país y del continente, falleció en su Montevideo natal a los 74 años.

El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, autor de obras como «Las venas abiertas de América Latina» y de otras que indagan en las raíces de la realidad latinoamericana, murió este lunes en Montevideo a los 74 años, informaron fuentes de Siglo XXI Editores, el sello que publica sus libros.

Galeano fue sin duda uno de los cronistas de trayectoria más incisiva, inteligente y creadora de América Latina. Su producción, traducida a más de veinte lenguas, es una perpetua y polémica interpretación de la realidad del continente.

Cronista de su tiempo, Galeano mantuvo a lo largo de toda su vida, su denuncia contra todo tipo de injusticias, incluso en el nuevo siglo hizo suyas las consignas ecologistas para frenar el deterioro del planeta y no titubeó en denunciar a las pasteras que contaminan las aguas en su querido país.

Eduardo Germán Hughes Galeano nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, era hijo de Eduardo Hughes Roosen y de Licia Ester Galeano Muñoz, de quien tomó el apellido para firmar como escritor o periodista.

Cuando era un adolescente comenzó a publicar caricaturas para El Sol, un periódico socialista en Uruguay, con el seudónimo de «Gius», también fue obrero en una fábrica de insecticidas y pintor de carteles entre otros oficios, a pesar de provenir de una familia de la clase alta.

Se inició como periodista a comienzos de 1960 como editor del semanario Marcha y del diario Época luego del golpe de Estado en su país del 27 de junio de 1963 fue encarcelado y posteriormente se instaló en la Argentina.

Una década después fue el director de la revista cultural y política Crisis, fundada por Federico Vogelius (1919-1986): «Fue un largo acto de fe en la palabra humana solidaria y creadora (…) Por creer en la palabra, en esa palabra, Crisis eligió el silencio. Cuando la dictadura militar le impidió decir lo que tenía que decir, se negó a seguir hablando», dijo al cierre en agosto de 1976.

Ese mismo año, su nombre integró la lista de condenados por la dictadura militar argentina, presidida por Jorge Rafael Videla, y viajó a España. Allí escribió la trilogía «Memoria del fuego» (Los nacimientos, 1982; Las caras y las máscaras, 1984, y El siglo del viento, 1986) donde revisita la historia del continente latinoamericano.

El uruguayo estuvo casado con Silvia Brando, con quien tuvo una hija, Verónica Hughes Brando; luego, con Graciela Berro Rovira, con quien tuvo dos hijos: Florencia y Claudio Hughes Berro y por último con Helena Villagra.

En 1985 regresó a Montevideo cuando Julio María Sanguinetti asumió la presidencia del país por medio de elecciones democráticas, junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro, entre otros funda el semanario Brecha. Y luego su propia editorial El Chanchito.

Además, integró la «Comisión Nacional Pro Referéndum» (entre 1987-1989), constituida para revocar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, promulgada en diciembre de 1986 para impedir el juzgamiento de los crí­menes cometidos durante la dictadura militar en su país (1973-1985).

En enero de 2006, Galeano se unió a figuras internacionales como Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Ernesto Sabato, Thiago de Mello y Carlos Monsiváis, en la demanda de soberaní­a para Puerto Rico. Además firmaron en la proclamación de independencia del país.

En 2007 le diagnosticaron un cáncer de pulmón pero fue operado rápidamente y el diagnóstico precoz hizo que no tuviera ninguna secuela de esa enfermedad.

El presidente venezolano Hugo Chávez -en abril de 2009- entregó una copia de «Las Venas Abiertas de América Latina» -libro que fue prohibido en su momento por varias dictaduras latinoamericanas- al presidente estadounidense Barack Obama durante la quinta Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago.

Por su obra, Galeano fue galardonado con el Premio Casa de las Américas 1975, 1978; Premio del Ministerio
de Cultura del Uruguay 1982, 1984, 1986, American Book Award 1989, Premio Stig Dagerman 2010 y Premio Alba de las letras 2013.

En ocasión de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana en 2001, el escritor dijo: «He amado a esta isla de la única manera que es, digna de fe, con sus luces y sombras», mientras que el jurado definió con certeza al escritor y periodista como «un recuperador de la memoria real y colectiva sudamericana y un cronista de su tiempo».

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