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La película de Emiliano Romero retrata la vida de la pionera del teatro de títeres en la Argentina y la fundadora del “Museo del Títere”, junto a Mané Bernardo.

“Sarah”, un documental de Emiliano Romero sobre Sarah Bianchi, maestra pionera del teatro de títeres en la Argentina, se estrenará este martes en la Biblioteca Nacional de la ciudad de Buenos Aires, en el ciclo Superficies de Placer, que organiza el colectivo cultural La Nave de los Sueños.

El evento, que contará con la presencia del realizador, tendrá lugar el martes próximo a las 19, con entrada libre y gratuita, en el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, ubicada en Agüero 2502 del barrio porteño de Recoleta.

Director, guionista y productor graduado en la Universidad del Cine de Buenos Aires, Romero realizó decenas de cortometrajes y su primer largo, “Topos”, se estrenó en 2012 y compitió en más de 150 festivales, en los que ganó 39 premios internacionales.

En esta película, Romero retrata la vida de Sarah Bianchi (1922-2010), quien desde 1944 junto a su compañera Mané Bernardo trabajó para fomentar la valoración del teatro de títeres en la Argentina, para lo cual montaron cientos de espectáculos, escribieron obras y fabricaron sus propios muñecos y títeres.

Juntas también fundaron el “Museo Argentino del Títere”, desde donde lucharon por llevar adelante su arte frente a todos los obstáculos políticos y sociales de las últimas siete décadas.

“Cuando me decidí a realizar el documental, me di cuenta que la mejor manera de mostrar su trabajo era viviéndolo junto a ella. Registrando todo sin intentar modificar nada, sin intervenir, ni poner en escena ninguna acción. No me interesaron las infinitas posibles entrevistas a artistas que la admiran”, recordó Romero.

Por otra parte, añadió: “Quise seguir a Sarah con la cámara durante muchos meses, mientras ensayaba y montaba un espectáculo de títeres para adultos. Vincular la cámara con el paso de su tiempo personal. Así llegamos a grabar muchas horas de material. Siempre con la consigna de encontrar en lo cotidiano los momentos mágicos que expresaran la particularidad de su creación artística”.

“Con un equipo reducido logramos asistir a todos los ensayos, reuniones y entregas de premios, así poco a poco pasamos a ser parte del grupo y pudimos filmar con toda confianza. En el montaje nos dimos cuenta que en las acciones más pequeñas, en los problemas más simples, estaba escondida la esencia de la película. Mirando el documental podemos comprender lo que significa la perseverancia y el amor por trabajar”, destacó el director.

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