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La obra transcurre a principios de siglo XX, en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, donde una mujer cree que su hija está influenciada por el demonio.


“La voluntad de los monstruos”, con dirección y dramaturgia de Ramiro Guggiari, pisa las tablas los viernes a las 23 en el espacio porteño Abasto Social Club, ubicado en Yatay 666.

En escena, en la oscuridad del deseo se esconde una parte de la naturaleza humana. Se esconde, se escurre, se desliza. ¿Quién es el monstruo? ¿Es posible amar? ¿Es posible confundir deseo con amor? El cuerpo del hombre se viste de miradas y la carne se come. Los monstruos se han robado la voluntad. Si no existe la voluntad, y no existe la moral en el amor, ¿existe la moral en el deseo?

A principios de siglo XX, en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, una mujer cree que su hija está influenciada por el demonio y llama a dos curas para que la auxilien: en realidad la hija está enamorada de una criatura mágica que habita en la casa.

En la época actual, un pornógrafo encuentra a su último actor porno y lo lleva a conocer su estudio, donde lo esperan unos peculiares compañeros de escena, y un destino sombrío.

En un futuro onírico, una mujer llega al palacio para pedir a los reyes que le corten la cabeza a un muchacho que los gobernantes tienen encerrado como mascota humana. La suerte del joven será decidida en un juicio absurdo y delirante.

Tres historias contadas en forma coral en una obra sobre el deseo, el sometimiento de la voluntad y lo monstruoso como contracara del amor.

El elenco de “La voluntad de monstruos” lo completan Felipe Grieben Saubidet, Sofia Guggiari, Mariana Huss, Horacio Pucheta y Pablo Toporosi, y los músicos Baltazar Oliver y Anahí Parrilla Belfer.

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