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Por Mauricio Amaya

En el epílogo de los ’70, el músico fue convidado para participar de un reportaje junto al escritor. Algunas postales de ese encuentro, que además fue el único que mantuvieron.

A fines de los ‘70, Luis Alberto Spinetta era un músico consagrado en la escena rockera nacional. A tal punto, que su amigo el tenista Guillermo Vilas lo invitaba a probar éxito en el mercado mundial, entonces El Flaco se preparaba para sacar “Only love can sustain”, su disco en inglés producido por Vilas, que luego el propio músico se empeñaría en desestimar.

Aquellos finales de los ‘70 también lo encontraban a Spinetta en la publicación de “Guitarra Negra” (1978) , un libro de poesías, recargado de imágenes surrealistas y atribuladas. Existe en la obra de Spinetta una presencia literaria muy fuerte a partir de lo que inspiraron artistas de toda índole, desde Antonin Artaud, Arthur Rimbaud, hasta Michel Foucault, Carlos Castaneda o Carl Sagan. Filósofos, poetas o científicos, la complejidad siempre fue una de las características estéticas de su obra.

También, en aquellos años, Spinetta era invitado por un periodista a participar de un reportaje junto a Jorge Luis Borges.

Un Borges maduro aguardaba en su departamento. Era entonces ya consagradísimo luego de “Ficciones” (1944), “El Aleph” (1949) y “El libro de arena” (1975), entre otras obras.

El Flaco llegaba tarde a la entrevista: “Era tal la presión que yo sentía de tener que ir a verlo por todo lo que representaba para mí, que por esos juegos del inconsciente llegué tarde”, contó después en el libro “Martropía”, de Juan Carlos Diez.

Pero la nota se levantó a último momento, y Luis se enteró por el propio Borges. “El viejo sentado con su bastón mirando hacia otro lado me veía”, recordaba Spinetta sobre aquel breve encuentro.

Mientras que los nervios paralizaban al Flaco, Borges por su parte, desconocía la existencia del músico. Spinetta le contó que tenía dos hijos, y le habló de Antonin Artaud, pero Borges le dijo que no lo conocía. Luego coincidieron en el poema “El Cuervo”, de Edgar Allan Poe, y Borges le recitó una prosa en inglés.

“Yo no le entendía bien las palabras y tenía tanto miedo de estar frente a él como de estar frente a Dios”, relató conmocionado Spinetta. “A veces pienso que fue un encuentro con Homero. Pero era Borges.”

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