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Escrita y dirigida por Martín Blanco, la obra esta basada en la propia experiencia de vida de su creador. Los domingos sale a escena en el Teatro El extranjero.

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Los domingos a las 21 pisa las tablas en el Teatro El extranjero “Cromosoma 33”, la nueva obra escrita y dirigida por Martín Blanco, con las actuaciones de Joe Seitun, Cecilia Echagüe, Ele Kroupa y Alan Shuartz.

Lorenzo es gay. Su mejor amiga Gabriela está en pareja con La Rusa. Lolo y Gaby, amigos íntimos desde la infancia, acuerdan que él sea el donante para tener un hijo al que renunciará a la paternidad para poder facilitar que La Rusa se convierta en la madre adoptiva del niño.

Para Lolo esto es un gran acto de amor hacia su amiga que es más que su familia. Para Gabriela es una manera de acceder a la maternidad con su pareja y sostener un vínculo de amor con Lolo para toda la vida.

“Cromosoma 33” intenta reflexionar sobre las nuevas familias. La posibilidad de concebir para el colectivo gay, propone nuevas y diferentes posiciones frente al tema. ¿Cómo será la vida a partir de esta posibilidad? Como crecerán estos niños nacidos en este ámbito? ¿Cómo será para el universo gay el nuevo mundo?

Basada en hechos reales de la vida del autor y con una mirada que intenta atender a la mayor cantidad de posiciones frente al tema, la obra devuelve las preguntas a cada uno de nosotros como parte de esta sociedad.

“Cromosoma 33” seguirá en cartel en el Teatro El extranjero, ubicado en Valentín Gómez 3378, todos los domingos hasta el 9 de octubre.

Unas palabras del director y autor:

En resumen la obra es un “que hubiera pasado si…”. Esta basada en una historia personal. Hace algunos años, los inefables años ’90, unas amigas mías que eran pareja en aquel momento, me ofrecieron ser “el padre” de su hijo. Ellas querían tener un hijo y pensaron que lo mejor era ofrecerme a mi ser el donante, el padre. Lo pensé mucho… Yo nunca quise tener un hijo o por lo menos sentía que de acuerdo a la vida que había elegido tener el camino de ser padre no era el mío, pero así y todo me tomé todo el tiempo que pude para pensarlo, para charlarlo con ellas y meditarlo todo lo que semejante proposición movilizaba en mi vida. Nos queríamos mucho en aquel momento y nos queremos mucho hoy ya que seguimos siendo amigos entrañables.

Esta idea “loca” que no fue dejó en mi alma una huella indeleble y siempre me pregunté “que hubiera pasado si…” en vez de negarme a la propuesta hubiera aceptado. Qué nuevas preguntas hubieran sobrevenido a la consumación del proyecto de tener un hijo. “Que hubiera pasado si…” hubiera aceptado renunciar a la paternidad y quedar al margen de la crianza de quien hubiera sido de todos modos mi hijo. “Que hubiera pasado si…” hubiera aceptado pero sin renunciar a la paternidad. Que nuevas preguntas hubieran sobrevenido con el nacimiento del hijo tan deseado o no tan deseado.

El tiempo pasó y hoy parece ser más cercano al mundo la idea de tener un hijo y de formar las nuevas familias. Homoparentales. Familias con dos madres y un padre. Familias con dos madres sin padre. Familias con dos padres y sin madre. Y todas las posibilidades que la ciencia y los cambios en los modos de pensar y vivir del mundo nos ofrecen.

Entonces “Cromosoma 33” es una historia particular que se inscribe dentro de un universo infinito de nuevas historias por venir, historias a las que el mundo habrá de adaptarse o resistirse pero que sucederán ya no en un escenario si no en cada casa y en cada alma proponiendo nuevas preguntas a este intrincado y efímero arte de vivir.

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