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Por Edgardo Solano

Hace medio siglo Los Gatos editaban “La Balsa”, de Litto Nebbia y Tanguito, la canción que marcó el inicio formal del movimiento en la Argentina.

Todo comenzó entrada la madrugada de aquel 2 de mayo de 1967 cuando los jóvenes Litto Nebbia y Tanguito enfilaron para el baño de hombres de la pizzería La Perla del Once, ubicada en la cruce de las avenidas Rivadavia y Jujuy, en plena Ciudad de Buenos Aires.

“Estoy muy solo y triste acá en este mundo de mierda”, fue la frase que Tanguito tenía compuesta y en la que también se había quedado estancado. Litto, con la capacidad compositiva que ya tenía en su adolescencia, completó la letra y la música en el acto, de un tirón, con la guitarra que le había pasado el coautor de este tema, que en breve sería emblemático para la cultura popular argentina.

La Perla no era un reducto rockero y en cambio era frecuentado por estudiantes universitarios que se reunían allí para preparar sus exámenes, incluso hasta altas horas, aprovechando que este espacio estaba abierto toda la noche.

También se aprovechaban de este horario amplio los rockeros que no tenían donde caer y La Perla podía albergarlos para continuar la velada y la charla sobre música y poesía y sobre como cambiar al mundo en aquellos agitados ’60. 

El baño era el lugar indicado para mostrar sus canciones y sus ideas musicales, porque en el salón se debía guardar silencio casi sepulcral para no molestar a los concentrados universitarios y los que osaban romper el mutismo con una guitarra era puesto de patitas en la calle.

“En La Perla siempre había un silencio total, como si fuera una biblioteca pública. Asistían sólo jóvenes estudiantes a preparar sus materias, así que el lugar no cerraba en toda la noche y siempre estaba lleno”, recordó Litto.

Poco después de la composición “La Balsa”, Los Gatos la grabaron el 19 de junio y fue lanzada el 3 de julio de 1967, hace exactamente 50 años. Por aquellos días, la Argentina era gobernada por la dictadura de Juan Carlos Ongania, que venía de derrocar Arturo Illia, y poco después el Che Guevara era asesinado Bolivia.

Mientras estalla la Guerra de Vietman, poco antes de la salida de “La Balsa”, Los Beatles habían editado el genial “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y el mundo encontraba en las vísperas de la irrupción de varios movimientos sociales, como el Mayo Francés y la Primavera de Praga, entre otros.

Las condiciones de grabación distaban muchos de las actuales y los integrantes de la banda sólo dispusieron de dos canales, uno para la voz y el otro para el resto de todos los instrumentos. La grabación fue en una primera toma aprovechando que la banda tenía muy bien aceitados y ensayados sus temas.

Aquellos náufragos habían pactado que el primero que grabe incluya algún tema de sus colegas, como una suerte de construcción colectiva por eso , ese simple tenía en el lado A a “La Balsa” y en la otra cara a “Ayer nomás”, de Pipo y Moris.

Sin el “mierda” en la letra por la censura imperante en aquellos días, el simple tuvo un frío arranque comercial hasta que se convirtió en breve en un furor, superando los 250 discos vendidos, un verdadero récord.

“Estoy muy solo y triste acá en este mundo de mierda. Le saqué eso porque no me gustaba. Para qué, si ya sabemos que es un mundo de mierda, ¿no? No me gusta decir puta madre así porque sí”, dijo Litto en una oportunidad sobre esa modificación.

Los Gatos, además del talento compositivo y de la original forma de cantar de Litto, era una banda sólida y que aún suena actual. Ciro Fogliatta en los teclados, Kay Galifi en la guitarra, Alfredo Toth en el bajo y Oscar Moro en batería completaban el quinteto.

“La Balsa”, si bien es una canción de rock, el propio Nebbia le encuentra una candencia cercana a la Bossa Nova y hasta se hace cargo de alguna influencia de “Garota de Ipanema”, de Tom Jobim, en la composición del tema. Además, en lugar de tener un solo de guitarra como las canciones de rock tradicionales, sorprende con un notable pasaje solista del órgano de Ciro.

A pesar de su aparente simpleza, la canción respira la espontaneidad con la que fue compuesta y cada parte de la canción encaja perfectamente, como las estrofas, el puente y estribillo que machaca con la idea de ir a “naufragar”, como llamaban en aquellos a ciertas tertulias y charlas.

Como se estila entonces, los nuevos grupos tenían que pasar la prueba de fuego de grabar un simple, antes de llegar a un Long Play. Este furor les permitió a Los Gatos grabar su álbum debut, que incluía también a “La Balsa” y que los transformó en una las bandas más populares de América latina.

A pesar de que se pueden rastrear otros antecedentes y siempre hubo polémicas a respecto, “La Balsa” con poco más de tres minutos de duración puso la piedra basal del rock argentino, aunque por entonces ni ese nombre tenía aún.

El éxito de esa canción funcionó como un disparador para que otros jóvenes se convenzan de que era posible hacer rock en castellano y con composiciones propias, sin tener que copiar o repetir formulas.

“La Balsa” en este medio siglo de vida fue grabada y versionada por un sinnúmero de artistas de todo el mundo y también traducida a múltiples idiomas. Además, la letra es citada en otras composiciones, como en “Canción para naufragios”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y la “Cantata de puentes amarillos”, de Luis Alberto Spinetta, entre otros ejemplos.

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“La Balsa” tuvo aquel arranque de Tanguito y fue completada por Nebbia y los coautores del tema tuvieron distintos destinos y obras dispares.

Litto era hijo de músicos y en su Rosario natal comenzó su carrera en un el clan familiar hasta recalar como cantante de Los Gatos Salvajes, con sólo 14 años. Disuelto aquel grupo, siguió su camino con Los Gatos y luego emprendió una carrera solista, alternada con la formación de algunas bandas, en la que su expandirse más allá del rock, metiéndose con otros estilos, como el tango y el folklore.

Compositor prolífico como pocos, actualmente está tan activo como de costumbre con varios proyectos en paralelo y continúa al frente de Melopea, su sello discográfico.

Tanguito, nacido como José Alberto Iglesias y también conocido como Ramses VII, antes de cocomponer La Balsa había pasado por varios grupos de rock. Nunca pudo mantener una carrera artística sostenido y al menos algunas canciones de gran belleza. Murió arrollado por un tren a los 26 años el 19 de mayo de 1972.

Hace media centuria el rock argentino, a través de Litto Nebbia, el legítimo progenitor de este movimiento artístico, ponía la piedra basal y luego el género fue mutando en formas y estilos a partir de aquel naufragio con el que comenzó todo.

“La Balsa”, por Los Gatos: 

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