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Será en honor a su frondosa filmografía y además se proyectará la película “Il portiere di notte”, dirigida por Liliana Cavani.

El Festival de Cine de Berlín le entregará un Oso de Plata de Honor a su carrera a la actriz británica Charlotte Rampling, a quien dedicará un homenaje en la próxima edición, que comenzará el 7 de febrero de 2019.

El 14 de febrero se proyectará en la 69 edición del festival de cine berlinés el film de Rampling “Il portiere di notte” (“El portero de noche”, 1974), que dirigió Liliana Cavani y que es uno de los títulos más importantes de su filmografía.

Charlotte Rampling, tiene en su filmografía más de cien películas y producciones de televisión y participó en varias oportunidades en la Berlinale.

En 2006 fue presidente del Jurado Internacional y en 2015 ganó el Oso de Plata como mejor actriz por “45 Years” (“45 años”), bajo la dirección de Andrew High, filme por el que fue nominada a los Óscar el año siguiente.

Hija de un oficial británico del Ejército de Tierra, que alcanzó el grado de comandante de la OTAN, Rampling estudió la enseñanza primaria y secundaria entre Francia y su país.

Luego inició estudios comerciales en el Harrow Technical College, pero los abandonó poco después; posteriormente viajó a España y pasó un año en Madrid aprendiendo español.

En 1964 volvió a Londres y trabajó de modelo hasta su debut como actriz; en 1965 debutó en la película de Richard Lester “The Knack” (“El knack… y cómo conseguirlo”) tras la cual, y decidida a seguir en la interpretación, cursó Arte Dramático en el Royal Court Theatre de Londres.

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En 1967 rodó en España, junto a Yul Brynner, “The Long Due” (“La leyenda de un valiente”), su inicio para directores de Francia e Italia, como Luchino Visconti y Liliana Cavani, que le ofrecieron la oportunidad del reconocimiento internacional.

Poco después del estreno de “La caduta degli dei” (“La caída de los dioses”, 1969), de Visconti, las muertes de la hermana y la madre de Charlotte sumieron a la actriz en una depresión que impidió que rematara sus compromisos profesionales y la impulsó a viajar por Irán, Pakistán y Afganistán.

A su regreso a Europa, permaneció un tiempo en un monasterio de lamas en Escocia y se estableció en Francia.

De nuevo en el cine, reapareció con Sean Connery en “Zardoz” (1973), de John Boorman, y en el “Il Portiere di notte” de Cavani, que le dio fama mundial.

Posteriormente hizo largometrajes como “Orca, la ballena asesina” (1977), de Michael Anderson; “Stardust Memories” (“Recuerdos”, 1980), de Woody Allen; “The Verdict” (“Veredicto final”, 1982), de Sidney Lumet, o “Viva la vie” (“Viva la vida”, 1984), de Claude Lelouch.

 

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