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Se trata de “Ides Kihlen: Todo el siglo es carnaval”, conformada  a partir de obras de mediano y pequeño formato que fueron seleccionados directamente de su taller.

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires celebra  los cien años de la artista argentina Ides Kihlen con la exposición “Ides Kihlen: Todo el siglo es carnaval”, que tendrá visitarse hasta el 13 de febrero en la sede de este espacio, ubicado en la Avenida San Juan 350, en el barrio porteño de San Telmo.

Esta exposición fue curada por Victoria Noorthoorn, directora del Moderno, y ocupa la Sala de Proyectos Especiales ubicada en el primer piso del Museo. La misma se conforma a partir de obras de mediano y pequeño formato que fueron seleccionados directamente de su taller y retratan el espíritu de la artista y su ambiente de trabajo cotidiano.

En estas piezas se entrecruzan líneas sinuosas y rítmicas, recortes de papeles de colores vivos,drippingsde pintura y senderos de líneas blancas. Estos elementos se mueven sobre fondos desaturados y de espacialidad ambigua, constituyendo composiciones que van desde escalas mínimas (realizadas sobre pequeños recortes de papel de diario o tablas de cartón) a monumentales (que abarcan la superficie de grandes telas

En el Moderno se exhibirán obras inéditas; composiciones sobre pequeños recortes pintados y papeles íntimos que permiten un acercamiento al desarrollo creativo de Kihlen. La artista trabaja con una amplia diversidad de soportes, pintando sobre todo lo que tiene a su mano, desde partituras, telas, páginas de diarios o cuadernos, algunos de los cuales integran esta exposición y nunca antes salieron a la luz.

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Ides Kihlen nació en 1917 en la provincia de Santa Fe, Argentina, y vivió durante su infancia viajando entre las orillas del río Paraguay, en la localidad chaqueña de Puerto Bermejo, y del Río de la Plata, en la ciudad de Buenos Aires. Desde pequeña manifestó el interés por el arte que sostuvo durante toda su vida. Ese camino atravesó todo el siglo XX —sus pensamientos, corrientes artísticas y coyunturas— en la búsqueda de un lenguaje propio; en él, la música también ocupa un lugar central y es el motor simbólico que guía la distribución de ritmos y silencios.

A lo largo de su vida, Ides Kihlen ha reimaginado las posibilidades de la pintura. Desandó los códigos académicos aprendidos en la Escuela de Artes Decorativas de la Nación, donde estudió bajo la dirección de Pío Collivadino. Interesada por las búsquedas abstractas, entabló diálogo con Emilio Perotutti, Juan Batlle Planas y Kenneth Kemble, a cuyos talleres asistió en distintos momentos de su vida. Como Kandinsky, Paul Klee o Xul Solar, incorporó musicalidad y sonoridad a su obra.

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