Share Button

Por Edgardo Solano

Se cumplen 65 años del nacimiento del Flaco y por primera vez se conmemora el Día del Músico en su honor, en medio de homenajes y reediciones.

Spinetta

Luis Alberto Spinetta gambeteó con clase todos los clichés de las estrellas de rock y mantuvo a rajatabla un perfil bajísimo en sus más de cuatro décadas como músico profesional, inclusive en los momentos en los que su obra tocó picos elevados de masividad.

Además, al Flaco no le gustaban demasiado los elogios desmedidos, ni las comparaciones exageradas y tampoco el fanatismo desmesurado de algunos de sus seguidores. A pesar de que nunca excedió de la falta modestia sobre el valor de su obra, tampoco hizo alardes de su talento o se autoproclamó como uno de los próceres del rock argentino, aunque lo fue.

A pesar de que el músico nunca reclamó para sí reconocimiento alguno, en las postrimerías del 2014 la Cámara de Senadores convirtió en ley un proyecto que declara al 23 de enero de cada año Día Nacional del Músico, en conmemoración al nacimiento de Luis Alberto Spinetta.

Esta iniciativa faculta al Poder Ejecutivo a «publicar en papel las obras musicales, autorales y compositivas más importantes» del ex integrante de Invisible, con la finalidad de ser «distribuidas en las instituciones que considere oportunas».

El proyecto había sido aprobado en la Cámara baja a finales de noviembre del 2014 y girado inmediatamente al Senado, que lo ratificó por unanimidad. «Es algo en lo que los músicos venimos trabajando, en la posibilidad de tener un día, todos los años, en el cual podamos manifestar las condiciones en las cuales se desarrolla nuestra profesión y las necesidades a resolver», expresó Diego Boris, titular del Instituto Nacional de la Música al sancionarse la Ley.

La revista Sudestada fue una de las publicaciones que le dedicó un número especial a Spinetta y el periodista Ignacio Portela, el director de medio, opinó sobre cómo hubiera tomado el músico esta iniciativa parlamentaria.

«Era muy reservado. Pocas veces trascendió su vida privada a los medios. Cuidaba su imagen, su carrera; no mezclaba la banalidad con su obra. Es difícil responder. Pienso que hubiese aceptado por una cuestión de agradecimiento, intentaría pasar desapercibido o lo hubiese utilizado para difundir, como hizo durante los últimos años de su vida, proyectos relacionados a la conciencia vial o algún otro reclamo», le aseguró a la agencia de noticias Telam.

El periodista no se equivoca en su apreciación porque Luis Alberto gambeteaba al bronce y a las estatuas marmóreas y ponía en ese lugar a otros músicos, tan talentosos como él.

Porque Spinetta es uno de los mayores exponentes de la música popular argentina, inclusive más allá de las fronteras del rock, y el reconocimiento que le brindó el Congreso era de difícil elección y quizá sean muchos los que lo merezcan, incluido el Flaco, claro.

Precisamente, se cumplen 65 años de que Luis llegó a este mundo y por primera vez, desde que se sancionó la Ley, se conmemora el Día del Músico en su memoria. Alguno dirá que esta distinción le pudo caber a otros artistas y también se puede aseverar que ex líder de Almendra merece mucho más que un sólo día en el almanaque, porque 24 horas pueden ser escasas para homenajear semejante obra.

Al margen de esta distinción, la que quizá a Spinetta lo hubiera ruborizado, luego de la muerte del músico, ocurrida hace casi tres años, se multiplicaron los recitales en su honor. En muchos estuvieron sus viejos compañeros de ruta que honraron con su participación el talento Luis y también hubo versiones que los Spinetteanos hubiéramos preferido no escuchar nunca, y por esta vez se les perdonará el nombre a aquellos que hicieron añicos a las bellas versiones originales.

También se lanzó “Raíz Spinetta”, un disco triple con versiones en clave folklórica, y además está en las gateras un proyecto similar con músicos de jazz locales. Además, se reeditaron el agotadísimo “Crónicas e iluminaciones”, el libro de Eduardo Berti, y también “Martropía”, la publicación de Juan Carlos Diez.

Al igual que Sudestada, otros medios sacaron ediciones especiales dedicadas a Spinetta, entre otros reconocimientos como la iniciativa que pretende que la calle Ibera, donde estuvo la última morada del Flaco, tome el nombre de este vecino ilustre, y hasta una estatua del músico que sufrió el embate del vandalismo, y de la estupidez, cuando le robaron los anteojos en más de una oportunidad.

Imposible saberlo, claro está, si Spinetta, con su bajo perfil, hubiera querido tantos reconocimientos en su honor. De todos modos, escuchar una y otra vez sus 40 discos, uno mejor que el otro, que Luis Alberto dejó para la posteridad superan cualquier homenaje.

Visits: 87
Share Button