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Por Edgardo Solano

Un repaso y una mirada por la serie animada más amarilla de la televisión, que está celebrando su cuarto de siglo ininterrumpido en la pantalla con más de 500 episodios al aire.

Simpsons

Mientras Hollywood y el resto de la poderosa industria cultural de los Estados Unidos bombardearon al mundo durante décadas con un modelo de familia perfecta, que no existe en ningún punto del globo,Los Simpsons patearon el tablero para mostrar, con su humor irreverente, una estructura familiar distinta y hasta con ciertas disfuncionalidades y nada mejor que el humor para describir algunas situaciones.

“Los Simpsons” están cumpliendo sus primeros 25 años desde que irrumpieron en pantalla el 17 de diciembre de 1989 y acumulan ya más de 500 episodios en 26 temporadas al aire.

Matt Groening, el padre de la criatura, aseguró que su intención al crear la serie era ofrecer una alternativa a lo que llamaba él mismo definía como la “basura establecida” que estaba viendo en televisión y vaya si logró su cometido.

Homero genera como pocos un vínculo de amor y odio en cualquier televidente. No es otra cosa que un perdedor nato con una madre con convicciones contraculturales, aunque ausente, y un padre que le taladró la cabeza con la profecía autocumplida de que no espere demasiado de la vida. Así y todo, pudo conquistar a Marge, otrora una joven de militancia feminista y con prometedor talento para el arte, que terminó siendo una fregona por acompañar consecuentemente a su esposo.

SimpsonPorque esta familia, que es una genial caricatura de la clase media estadounidense, no muestra a un matrimonio perfecto, a unos hijos hermosos y ni si siquiera a un lanudo perro que corre por el parque en procura de juguetear con sus amos, por que ni siquiera el esmirriado Huesos, o Ayudante de Santa, llena el formulario de la mascota ideal del imaginario de la televisión.

También los niños de este particular clan tienen lo suyo. Bart, que los saltos al futuro que tuvo la serie tuvo un destino como el de su padre, es compulsivo reacio al estudio y un abonado a la mala conducta. Mientras que Lisa (¿Groening habrá leído a Mafalda?) es la nerd que sufre el de sus compañeros bullying por su alto coeficiente intelectual, porque ser muy inteligente parece que no está del todo bien visto. El combo de hijos no buscados lo completa Meggie y su manía de emitir una sola palabra.

Y Los Simpsons se toman el permiso de ser políticamente incorrectos, por eso se burlan, desde la mirada de los estadounidenses, de los australianos, canadienses y de otras culturas distantes al modelo occidental, al punto de tratar de “orates” a los hindúes.

Porque claro, Springfield tiene algo de realismo mágico latinoamericano porque es una ciudad donde todo puede pasar y sus habitantes toman con total naturalidad los acontecimientos extraños que allí suceden, como un farsante le venda un inútil monorriel, que el alcalde sea un corrupto compulsivo y hasta recibir un festival de cine.

Gag_del_sofá_4F21La serie es un uno de los fenómenos cultural más importantes a nivel ecuménico de la última mitad del siglo XX y en casi todo el mundo se siguen repitiendo hasta el hartazgo los añejos capítulos, que los fans conocen al dedillo hasta el último detalle, con elevadas mediciones de rating.

Inclusive, “Los Simpsons” son en Argentina un furor , quizá sin precedentes en otras latitudes, que sirven para rellenar enormes baches en la programación de los canales y estas maratones son oro en polvo para los miles de seguidores que devoran como la primera vez a episodios de antología.

Como todo producto masivo, la serie también en un fenómeno pop y los personajes decoran con sus figuras objetos por doquier, desde remeras, posters, vajilla y hasta muñecos coleccionables. También son motivo de encendidos debates entre los fans para dirimir cual capítulo es el mejor y también son objeto de estudio de sociólogos y otros especialistas que extraen sesudas teorías sobe la familia amarilla.

Si bien la serie no pudo mantener el nivel de excelencia de las primeras de las primeras temporadas, en las que tocaron un pico creativo elevadísimo, a 25 años de su salida “Los Simpsons” siguen gozando de buena salud y ya son un clásico imperecedero y un documento fiel de la posmodernidad.

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